El convento pertenece a la orden de las religiosas Dominicas.
La primitiva iglesia fue sustituida por la actual, que es obra del alarife Andrés Burgueño. Tiene planta de típica iglesia conventual, tan repetida en España y América; presentando una sola nave, capilla mayor y coro bajo a los pies.

En el exterior es de una gran sencillez, destacando diversos elementos de la fachada, como son la torrecilla de la esquina, la rítmica serie de celosías altas y la portada de ingreso al templo, muy simple de composición y que parece inspirada en la que Melchor de Aguirre realizara para la Iglesia de San Juan de Dios.

Su decoración interior de yeserías es de barroquismo recargado, con profusa decoración de angelitos y formas vegetales, y se debe a Antonio Rivera.