La Colegiata de San Sebastián es el resultado de numerosos añadidos y reformas a lo largo del tiempo. Comienza su construcción en el año 1548, dirigiendo las obras el arquitecto Diego de Vergara. El año 1692 fue importante para este templo ya que es el momento en el que se traslada la Insigne Colegial desde Santa María hasta esta iglesia de San Sebastíán, con lo cual sufrirá una gran transformación y embellecimiento.

El primitivo estilo de la Colegiata es el de un renacimiento todavía indeciso.En su fachada lo más interesante es su bella portada renacentista. Presenta tres cuerpos. El inferior se encuadra por pares de columnas de fuste estriado y capiteles de forma corintia y composición algo fantástica. Las enjutas del arco de acceso se decoran con dos clípeos que encierran bustos de Santiago y San Felipe. El segundo cuerpo presenta balaustres y nichos avenerados de poca profundidad que ocupan esculturas de San Pedro, San Pablo y San Sebastián. En el ático campean las armas del emperador Carlos V insertas en el águila bicéfala.