Primer yacimiento urbano descubierto en el casco histórico de Antequera durante las excavaciones realizadas de 1988 a 1991, las cuales pusieron de manifiesto la existencia de un complejo termal de carácter público, cuya fecha de construcción data del siglo I a.C., sufriendo una importante remodelación dos siglos después.
Asimismo, se constantó que estuvieron en uso hasta el siglo VII d.C., y ya en el siglo XVI se le superpuso un barrio de la ciudad. Las termas presentan diferentes tipos de pavimento, entre los que destaca un mosaico polícromo con un medallón central representando a la divinidad marítima Oceanus saliendo del mar.

El conjunto contaba con las dependencias típicas que caracterizan a este tipo de arquitectura civil romana: sala de baños de agua caliente -caldarium-, de agua templada -tepidarium- y de agua fría -frigidarium-. Igualmente, poseía unos vestuarios -apodyteria- y el sistema de calefacción del complejo se hacía por medio del Hypocaustum.